Un inhalador de dosis medida (IDM) es un dispositivo pequeño y portátil que entrega el medicamento en forma de aerosol inhalable, en dosis fijas y medidas. Un IDM tiene un cartucho presurizado que se ajusta dentro de un dispensador plástico y que, al activarlo, libera el medicamento. Se utilizan, comúnmente, para administrar medicamentos para el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y se requiere de una técnica adecuada para asegurar una entrega efectiva al sitio de acción.
En general, este tipo de inhaladores se componen de tres partes:
Cartucho: Es un contenedor metálico, con capacidad para unos 10 ml, que contiene al medicamento. Dependiendo de la formulación, el ingrediente activo puede ir en forma sólida en suspensión en un agente tensoactivo o disuelto en solución con un cosolvente, ambos en mezcla con el gas propelente. El gas propelente, es el nombre genérico que se aplica a una serie de compuestos gaseosos volátiles e inertes, que se volatilizan a temperatura ambiente, siendo capaces de crear una corriente de gran velocidad que permite la salida del fármaco.
Válvula dosificadora: El cartucho va asociado a una válvula que permite liberar, con cada pulsación, una dosis predeterminada, controlada y reproducible del fármaco.
Contenedor externo: Es una carcasa de plástico donde se encajan las dos piezas anteriores. Contiene, además, un orificio de salida, boquilla y una tapa. La presión ejercida sobre el cartucho acciona la válvula y permite la salida del aerosol a través de la boquilla, siendo necesaria la coordinación entre la presión y la inspiración del paciente.
Entre las ventajas de los IDM podemos encontrar: el acceso directo a la vía pulmonar por inhalación, debido a la entrega directa por depósito tópico del ingrediente activo, comienzo rápido del efecto, las bajas dosis utilizadas comparado con las formas farmacéuticas sólidas, lo que se traduce en un índice terapéutico mejorado (riesgo/beneficio), biodisponibilidad mejorada al evitar el efecto del primer paso, efectos colaterales reducidos, su comodidad en el transporte y la amplia variedad de principios activos que pueden ser incorporados. Por otra parte, los principales inconvenientes son: el impacto orofaríngeo y la sincronización requerida y muy precisa entre la agitación, inspiración y la activación del inhalador. Todas estas características influyen en la disponibilidad del fármaco en el sitio de acción.
Para lograr una adecuada técnica de administración del inhalador, que logre la coordinación inspiración/activación precisa, el paciente debe ser entrenado en el uso correcto del IDM. A continuación, se presentan, de forma general, los pasos a seguir para la correcta administración5.
Instrucciones de uso
- Agitar el dispositivo por lo menos 5 veces antes de su aplicación, de modo de re- suspender u homogenizar el producto en el interior del envase metálico
- Retirar la tapa del inhalador
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Tomar el inhalador y colocarlo en forma de L en la aerocámara, sujetando con el dedo índice la parte superior y con el pulgar la inferior.
- Soplar varias veces, de modo de vaciar la mayor cantidad de aire de los pulmones.
- Presionar el inhalador de modo de liberar una dosis mientras inhala de forma lenta hasta llenar los pulmones.
- Contener la respiración contando (mentalmente) hasta 10.
- Expulsar el aire lenta y suavemente.
- Si hay que repetir la dosis, se debe esperar 1 ó 2 minutos antes de reiniciar el proceso.
- Al terminar, enjuagarse la boca con agua.
Otro aspecto a tener en cuenta para asegurar el uso adecuado de los IDM, es la realización del mantenimiento y la limpieza del inhalador, cuyas instrucciones dependerán del producto utilizado. Por lo tanto, lo recomendable es seguir las indicaciones del fabricante para una limpieza y mantenimiento adecuados, que consisten, generalmente, en lavar una vez por semana el dispositivo plástico con agua, para eliminar restos de residuo blanquecino, y nunca mojar el cartucho metálico.

