Puede ocasionar aborto, malformaciones congénitas en el pequeño por nacer y hasta la muerte de la madre. Estos riesgos se presentan debido a que, tanto el embrión, como el feto, son muy sensibles a los fármacos.
Todo medicamento utilizado por las gestantes, debe ser recetado por un médico u obstetra a cargo del control de su embarazo.

