La vitamina D tiene numerosas funciones en nuestro organismo, pero en torno a ella circulan numerosos mitos.

Uno de los más extendidos es pensar que basta con tomar el sol para tener niveles óptimos. La síntesis cutánea de la vitamina D depende de la latitud, la estación y el fototipo, por lo que en muchos casos esta resulta insuficiente.

Otra Fake news habitual es creer que, cuanta más vitamina D se tome, mejor. Un exceso mantenido puede provocar numerosos efectos adversos, por lo que la suplementación debe estar indicada por un profesional de la salud.

También se dice que apenas existen fuentes alimentarias de vitamina D. No es así: alimentos como los lácteos, el pescado azul, el huevo y muchos hongos son ricos en esta vitamina y ayudan a mantener unos niveles adecuados.